Con el barco a casa

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Hace tiempo que tenemos al ‘Amic’ en tierra. El duro invierno que azotó la isla de Eivissa nos obligó a tomar la decisión. El pequeño velero estaba sufriendo las continuas embestidas del mar en su  fondeo de Sant Antoni por lo que tras valorar todas las opciones llegamos a la conclusión de que lo mejor era contratar un transporte especializado que nos dejara la embarcación en casa con la intención de ir trabajando poco a poco para dejarla como nueva.

Las intenciones pocas veces coinciden con la realidad, por lo que después de varios meses el viejo ‘Amic’ continúa varado en la era pendiente de los últimos retoques. La vida familiar y las obligaciones laborales nos han impedido llevar a cabo el plan inicial. Y eso que hemos contado con la impagable ayuda del maestro Peter Pan, un auténtico artista en el mantenimiento de barcos que le ha devuelto al casco del ‘Amic’ la vitalidad de sus primeros días.

No fue fácil ni barato el traslado desde Sant Antoni hasta las inmediaciones de Santa Eulária des Riu. Solo una empresa se dedica al transporte de veleros en la isla y al final la broma nos salió por 450 euros. Teniendo en cuenta lo que nos hubiéramos gastado en varadero y en amarre no es algo descabellado, pero aun así nos parece demasiado para una distancia de apenas 30 km.

En breve volveremos a disfrutar de las aguas de Ibiza a bordo de nuestro velero. Hasta entonces os iremos contando todo lo que hemos hecho.

Volvo Ocean Race

VolvoOceanRace_vor111105_todd_00813Desde que leí la oferta para ir a bordo de uno de los barcos de la Volvo Ocean Race como reportero no dejo de pensar en ello. Me despierto sobresaltado por las mañanas creyendo que estoy a bordo de uno de los fantásticos veleros que circunnavegan el globo. Cada noche, al apagar la luz, imagino los avatares diarios a los que tendré que enfrentarme y pienso que a la vuelta nada volverá a ser igual (deseo tanto estar ahí que no se me pasa por la cabeza no ser uno de los elegidos).

El sueño de todo navegante es dar la vuelta al mundo al menos una vez en la vida y el objetivo de un buen periodista es contar historias ‘fantásticas’, jamás antes contadas. Aunar ambas cosas es algo a lo que aspiro desde que salí de la Facultad de Periodismo y decidí irme a Lanzarote para estudiar el grado superior de Navegación, Pesca y Transporte Marítimo que me permitió obtener el título de Patrón de Altura de la Marina Mercante. Desde entonces he ejercido ambas profesiones. He trabajado temporadas en barcos y temporadas en la redacción de un periódico con el objetivo de llegar a especializarme en aquello que me apasiona, la mar.display

La Volvo Ocean Race es sin lugar a duda la regata más apasionante que existe en la actualidad y la repercusión mediática es enorme, por lo que formar parte de este gran acontecimiento deportivo es aspirar al máximo posible. En pocas palabras: ser uno de los elegidos es hacer un sueño realidad. Dicen que si deseas algo con todas tus fuerzas y pones en ello todo tu empeño y energía ninguna meta es inalcanzable para el ser humano. Si esto es verdad, daré la vuelta al mundo en 2014-2015 para contar a través de vídeos, fotos y textos una de las experiencias más duras y a la vez más enriquecedoras a las que se puede enfrentar el ser humano del siglo XXI. Y es precisamente este punto lo que más valoro de la navegación. El navegante se enfrenta a la furia indómita de la naturaleza en su máxima expresión y, por mucho que avance la tecnología, en medio del mar el hombre se da cuenta de su insignificancia, de su pequeñez. Eso es lo que quiero contar y trasmitir a todos los espectadores que siguen la regata. VolvoOceanRace_vor111214_soriano_3644

Me pregunto si estoy preparado para ello y la respuesta, después de darle muchas vueltas, es, sin lugar a dudas, sí. Pienso en los momentos difíciles y si seré capaz de aguantar temporales como los que afrontan las embarcaciones en cada edición. Es entonces cuando recuerdo mi experiencia a bordo del ‘Monte Arbayu’ –el pequeño atunero de 30m de eslora en el que me embarqué como alumno en Lanzarote– y cualquier duda se esfuma de mi mente.

En el aspecto técnico no me queda ninguna duda de que estoy más que capacitado para hacer todas las tareas periodísticas que se me encomienden. Desde editar un vídeo, subir fotos sobrecogedoras a Flickr y vídeos a Youtube o retrasmitir la vida a bordo desde twitter hasta saber sacar de cada hombre de la tripulación el máximo jugo (comunicativamente hablando).

Formentera

 

El domingo decidimos ir a Formentera a pasar el día. Elegimos viajar en ferry desde Ibiza, ya que la travesía en el ‘Amic’ desde San Antonio nos hubiera llevado demasiado tiempo. Disfrutamos de todas formas el corto trayecto, apenas media hora a bordo de un rápido, en una mañana bastante ventosa y soleada.

Queríamos aprovechar el magnífico tiempo que estaba haciendo y darnos una vuelta por la menor de las Pitiüses antes de que comience a llenarse de turistas. En esta época del año sus carreteras están casi desiertas y la mayoría de los negocios cerrados. Aún así ya hay algún chiringuito de playa abierto y, si tienes la suerte de que el tiempo acompañe, es todo un lujo poder saborear una buena comida con tan sobrecogedor paisaje. El agua luce más turquesa si cabe que en los meses de verano y los arenales desprovistos de toallas dejan la puerta abierta a ensoñaciones que te transportan a paraísos lejanos.

Formentera es uno de esos lugares mágicos que permanecen para siempre en el recuerdo de los viajeros. Hay que intentar no visitarla por primera vez en plena temporada estival para que la presión demográfica que sufre la pequeña isla no empañe su verdadero encanto. La primavera es sin lugar a duda la mejor época del año para recorrer sus angostas carreteras y descubrir sus hermosos rincones.

Nosotros esperamos volver en breve a bordo del ‘Amic’ y poder contarlo desde esta bitácora.